jueves, 16 de junio de 2011

Colorantes prehispánicos

EL TEXTIL ARTESANAL - LOS TINTES
Desde antiguo en Mesoamérica se utilizaban los tintes de origen natural -animal o vegetal-. Ya desde su notable crónica sobre la vida de los pobladores de México durante los primeros años de la Colonia, Fray Bernardino de Sahagún hacía mención del uso de diversos colorantes naturales que se siguen procesando en la actualidad con los mismos recursos técnicos que entonces. Es necesario reafirmar que esos colorantes son de origen prehispánico, es decir que se conocían antes de la llegada del conquistador español.

Entre ellos mencionaba la grana cochinilla –un insecto que infesta la planta de nopal- llamado nocheztli –o sangre de tunas- con el que se obtenía un rojo vibrante, de gran reconocimiento y calidad que ya para la tercera parte del siglo XVI se exportaba hacia China y Turquía. Amarillos obtenidos de la flor de xochipalli y de los tallos de la hierba zacatlazcali. El rojo obtenido del chiotl –o chía- mezclada con el insecto del axe, y el azul obtenido de la flor matlalli.

Otros recursos naturales registrados para los colorantes desde esa época son los tonos azules obtenidos del índigo o el añil; el rojo y el púrpura obtenidos de la secreción del caracol en algunas comunidades de la costa del Pacífico, y los tonos rosados con la corteza de los árboles palo de Brasil y palo de Campeche, entre varias más. En la actualidad algunas comunidades siguen conservando la tradición de los tintes naturales, no obstante que los hilos sintéticos han invadido el mercado y que se utilizan en muchas otras poblaciones tanto para el bordado como para el tejido.

Cada fibra tiene su color natural: el algodón blanco o marrón; la lana blanca, café, gris o negra; la seda natural tiene un color cremoso; y el chichicastle –planta americana parecida al lino- es pardo. Sin embargo el textil indígena se nutre de muchos otros colores para confeccionar sus prendas, es por ello que acude a los tintes que cumplen la función de darle uno o varios colores a los hilos, diferentes a sus colores naturales.

Existen diferentes formas de teñir. En un caso el tinte se aplica sobre el material en greña, es decir cuando todavía no está hilado. Un ejemplo de este método es el de las mujeres de Hueyapan, Morelos, quienes tiñen la lana de un rojo intenso para mezclar esa fibra teñida con otro algodón blanco y así encontrar el matiz adecuado. Utilizan en el proceso de la mezcla, las cardas vegetales que ya hemos mencionado anteriormente. En otras ocasiones se aplica el tinte a los lienzos ya tejidos. Por ejemplo en Zinacantán, Chiapas, las mujeres tzotziles tejen sus enredos de algodón y los llevan a San Cristóbal de las Casas para teñirlos en azul con el añil natural.

El complemento del material tintóreo es el mordente, sustancia que se utiliza para que el colorante se impregne en el interior de la fibra y se fije, ya que permite la fusión molecular de fibra y tinte. El mordente más común desde la época prehispánica es el alumbre, mineral que se encuentra en la naturaleza, pero se usan otros como la sal, el limón, el vinagre y sustancias especiales para determinados tintes. Algunos materiales como el algodón, en ocasiones son tratados con mordentes antes de ser teñidos para que el color se adhiera más fácilmente a la fibra.

Los materiales tintóreos son muy variados. Los de origen antiguo se denominan colorantes y pigmentos; a ellos se agregan las anilinas, colorantes modernos de fabricación industrial que van sustituyendo poco a poco los materiales tradicionales, por ejemplo, para la producción de sarapes en Santa Ana Chiautempan, Tlaxcala; en Jocotepec, Jalisco; en Villa García, Zacatecas. La mayoría de los tintes, naturales o sintéticos, se aplican por inmersión del material a teñir, mientras que el tinte permanece hirviendo en un recipiente.

Los colorantes son solubles al agua que de manera natural y se obtienen de animales y plantas. Por ejemplo el palo de Campeche o Palo del Brasil tiñen de rojo; el mangle de café; la semilla de achiote rojo-anaranjado; la hoja del muictle de azul; del zacatlaxcalli –planta parásita de ciertos árboles- se obtiene amarillo. Se emplean también algunas flores y musgos. Algunos colorantes son de uso generalizado pero otros se aplican en determinadas localidades, por ejemplo el teñido de algodón entre las mujeres huaves de San Mateo del Mar, Oaxaca, quienes han rescatado algunos de sus colorantes tradicionales, mientras que las mujeres mixes de Mixistlán, también en Oaxaca, tiñen su indumentaria con una hierba para obtener un verde oscuro.

Muchos ejemplos se pueden encontrar de aplicación de tinte casero para lana, entre ellos se pueden mencionar a las mujeres de los siguientes grupos: tzotzil en los Altos de Chiapas; nahuas de Hueyapan, Puebla y Hueyapan, Morelos; mazahua en el Estado de México; y mayo de Sonora y Sinaloa.

Otros materiales tintóreos son los pigmentos, minerales como los óxidos de fierro y de cobre que sólo son solubles a los ácidos. Actualmente se utilizan en los rebozos llamados “de olor” en Santa María del Río, San Luis Potosí, y en Tejupilco, Estado de México, que obtienen un color negruzco y mantienen un olor peculiar para siempre. Un ejemplo de su proceso es dejar cierta cantidad de fierro viejo en agua, hasta lograr su descomposición, y de cuyo líquido se obtiene la base del tinte.

Los especialistas mencionan tres recursos tintóreos de tradición prehispánica como fundamentales en los tintes naturales de México: el añil, la grana y el caracol.


EL AÑIL O ÍNDIGO. Es una planta perenne que crece en lugares secos y arenosos, y que puede cosecharse tres o cuatro años. La sustancia tintórea se extrae por infusión y precipitación y se obtiene en forma de piedrecillas. Se utiliza para teñir lana y algodón. El proceso de aplicación es complejo y puede tardar hasta un mes, dependiendo de la intensidad del color. Disuelto el colorante en el líquido –en Tlaxcala se utiliza pulque como mordente, mientras que en el Estado de México se usa orina humana-, se sumerge el material por teñirse y se pone a hervir. Al terminarse el proceso los hilos aparecen amarillos pero se van convirtiendo en azules al exponerse a la oxidación. El procedimiento se repite cuantas veces sean necesarias para ir oscureciendo el color que va desde un azul mediano hasta el negro. En la actualidad la población oaxaqueña de Niltepec es la principal proveedora de este tinte.


LA GRANA. Era un producto muy valioso durante el Imperio Azteca y por ello se exigía como tributo a los pueblos sojuzgados. Era comercializada en los tianguis en forma de panes llamados ‘tlacuauctlapalli’, -grana recia o fina-, con destino a los tintoreros y pintores.
La grana o cochinilla es un insecto que infesta la planta del nopal, de la cual existen dos variantes: la cochinilla fina que produce un color intenso y homogéneo y otra de menor calidad, la grana silvestre, que se encuentra envuelta en una capa blanca. El material se obtiene disecando las colonias cosechadas. La lana teñida con cochinilla adquiere diferentes colores según el mordente: el rojo “ladrillo” se obtiene con limón; tonos violáceos con sal; púrpura con ceniza. Los mixtecos de Magdalena Peñasco, Oaxaca, han producido tradicionalmente el hiladillo –seda gruesa teñida en púrpura- para las tejedoras de la costa, sin embargo la grana ha sido sustituida, debido a su alto costo, por el fruto de un arbusto que denominan “juchina”, que es diferente al producto químico denominado fuscina, también utilizado en la misma región. La grana no se usa para teñir el algodón ya que se carece de fórmula alguna para fijarlo, sin embargo se utiliza en ocasiones para reforzar los tonos que proporciona el caracol en esa fibra.


EL TINTE DE CARACOL. Se obtiene de la secreción de un molusco que habita en las costas del Pacífico. Los tintoreros de Pinotepa de Don Luis, Oaxaca, viajan a la costa durante el invierno para teñir sus madejas. Una vez localizada la colonia de moluscos pegados a las rocas, se sumergen los hilos en el agua del mar, se enjuagan con jabón, se desprende el caracol de las rocas y se le sopla, después de lo cual el animal desprende un líquido que se embarra en las madejas. El líquido es incoloro, pero por el proceso de oxidación se torna amarillo, luego verde y finalmente púrpura. El molusco se devuelve a su lugar y puede “ordeñarse” después de un mes. Es un color resistente y duradero que deja en los hilos un ligero olor marino.

El tinte de caracol sólo se puede aplicar al algodón hilado a mano ya que el hilo industrial tiene un aderezo y el algodón mercerizado está sometido a un tratamiento químico; ambos impiden la penetración y fijación del color.


LAS TÉCNICAS DE RESERVA. Existen técnicas de tinte conocidas como de “reserva”, que consisten en proteger de la acción del colorante partes del material por teñirse. El “plangi” se realiza en lienzos ya tejidos y consiste en amarrar fuertemente parte del lienzo antes de sumergirlo en el colorante, para que al desamarrarlo permanezcan blancas las partes amarradas mientras que el resto del lienzo queda teñido. Esta técnica se aplica en faldas de lana en la comunidad otomí de Vizarrón, Querétaro.

El “ikat” es otra técnica de tinte de reserva muy conocida en el País, sin embargo no existen evidencias de su práctica en el México precortesiano. Es probable entonces que haya sido introducida durante la dominación española. Consiste en aplicar el teñido a las madejas antes de ser tejidas. Se tienden los hilos de la urdimbre y se amarran a distancias predeterminadas; se sumergen en el tinte, se dejan secar y al desamarrarse se obtienen hilos con intervalos de diferente color que permiten hacer un tejido de diseño previsto desde el tinte, al combinarse con listones de hilos lisos en la urdimbre y logrando los dibujos deseados en la maniobra. Esta técnica de teñido se utiliza entre los tejedores de rebozos de Santa María del Río, San Luis Potosí; Tenancingo, Estado de México; y La Piedad, Michoacán.

5 comentarios:

  1. Perfecto me gusto demasiado ademas de buena explicación

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  2. Muchas gracias por compartir la información. Saludos

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  3. Te explica correctamente como debe de ser y gracias me ayudó en mi tarea 😉😉😉😋😊😉😋😊😋😊😉😋😊😉

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